Ha quedado grabada en mi mente como una de las noches más bellas de mi vida. Estando en Quito-Ecuador conocí a muchas personas a quienes recuerdo con estima y a algunas con admiración, estaré siempre en gratitud con ellas y ellos: a Luis Toapanta que dice mucho en silencio de poco hablar y mucho decir, a Leo y Pablo dos hombres que con habilidades diferentes, a Karina que termino diciéndome padre, a Tatiana por su gentileza, a Ana que me invito a pasar la Navidad en su casa, a Nicolay un padre como pocos, y a doña Nora la gran Jefa de todos nosotros que como directora técnica de un equipo de futbol supo ubicarnos en las posiciones en la que lo haríamos mejor, descubrió antes que nadie las dotes artísticas de Leo y Pablo, ¿ quién si no ella antes que se creen las leyes laborales les dio la oportunidad de demostrar cuan artistas son, quien si no doña Nora?.
Recuerdo en especial a Osvaldo un ecuatoriano de esos, cuando le describí a mis esposa como era dijo : “ es un pikisiqui”, era además mi compañero de trabajo , un mil oficios, sabia de todo y siempre tenía una respuesta mezcla de viveza criolla y astucia, por lo que la Gerente General lo consideraba su brazo derecho, su brazo izquierdo y un hijo putativo, su hombre de confianza tanto que le encargo ser el guía en los despertares juveniles de José Julio su hijo, se conocían de años. Osvaldo es un trabajador imaginativo, ingenioso. Aún recuerdo no con poca envidia: “ yo señora Norita solo le pido a Dios que me de muchos años de vida para cuidar de usted”.
El fin de semana una bella vecina del edificio de departamentos que ocupaba cuando mi estadía de soltero en Quito me invito al concierto de Raphael el famoso cantante de España, así que estaba preparado para ir. Pero el domingo una semana antes visite la tienda de Osvaldo a quien se le ocurrió decirme:
Mi don Fernando lo invito a visitar a la Virgen Del Quinche , es solo de ir caminando y como usted dice que es deportista le será facilito.
Lo siento Osvaldo ya tengo una invitación.
Usted se me ésta corriendo, si nos acompaña corro con usted la maratón del 14 de diciembre, le doy dos manzanas de ventaja y le gano, qué dice.
Ante semejante reto y no sé por qué deje plantada a mi amiga con escusa que no se la creyó.
La Virgen del Quinche es la patrona de Quito, los ecuatorianos se ponen de acuerdo para ir caminando y subir un “cerrito” detalle que no me advirtieron. Salimos a las 10 de noche y estuvimos caminando hasta las tres de la madrugada cuando llegamos al momento de la verdad, en el camino yo comparaba con la cantidad de gente que acude a la procesión del Señor de los Milagros en Lima, era unos cuantos gatos en comparación los devotos de la virgen. Cuando llegamos a lo que sería la meta me encontré con espectáculo increíble: era una montaña enorme donde miles de personas con linternas trataban de trepar, era de noche y el polvo mortecino hacia muy difícil la visibilidad, Osvaldo por estar atento de mi perdió de vista a sus hermanas, así que cuando llegamos al punto de ascenso, estábamos solo él y su hermano, para nada sirvieron los silbidos que se perdían en el bullicio de otros buscadores de familiares perdidos en la noche.
Yo tenía bastante experiencia en subir cerros y visitar a la Cruz de Motupe, el pueblo de mi madre en Lambayeque –Perú, pero era de día, pero eso, esa montaña parada en 15 grados era mucho para mí, en unos segundo pensé en el regreso, subí unos tres metros y le dije a mi guía,
Osvaldo lo siento pero yo me quedo, no podre hacerlo,
Osvaldo no respondió, solo dijo Fer deme la mano, a lo que yo hice caso, acto seguido mi amigo-hermano-guía la cogió y me subió sin consultar, vamos, vamos si puede, ponga el pie donde yo, me acorde lo visto en una película de alpinistas y se medio por pateare el cerro para que la punta del zapato ingresara a la arena, yo utilizo lentes por mi miopía severa así que los millones de partículas de polvo que levantaban los otros miles de peregrinos la convertían en una nube que no dejaba ver nada convirtiéndome así en un ciego, un minusválido que si no fuera para la mano de Osvaldo que hala de mi mano yo no podría haber llegado, “ya falta poco, ya falta poco, ya llegamos” me decía la bondad de mi amigo y yo me acordaba que en Perú cuando dice "acquisito nomas" es que falta bastante.
Nunca los conversamos, nunca le pregunte el motivo de semejante peregrinación, ya tenía mi amigo varios años haciéndolo, ni yo le dije el motivo de mi decisión, en verdad no fue religioso y ya he perdido perdón a la virgen por hacerlo no pensando en ella si no en un motivo muy terrenal, pero que el astuto Osvaldo si intuyo y se atrevió a comentar.
Este articulo lo escribí en la mente mientras caminábamos, uno no puedo hacer las cosas solo, si no fuera por Osvaldo, su hermano y por la FE de Osvaldo por ese detalle tan simple que se llama colaboración ¿por qué, qué otro motivo tuvo Osvaldo de invitarme, hacerme la invitación disfrazada de un reto?, solo que yo tenga un recuerdo inolvidable de mi estadía en su patria.
Debemos haber llegado a la cumbre a eso de las cinco de la mañana, y pensé que había terminado el reto, Osvaldo incansable no quería descansar y por lo tanto no atendía a mis ruegos de dejar de caminar , su promesa era que no descansaría hasta llegar a ver a la Virgen cosa que recién pudimos hacer a las 8 de la mañana, cuando pudimos abrirnos paso entre los miles de fieles frente a la impresiónate iglesia, yo pedí permiso y perdón por que no aguante el cansancio así que me tire al suelo y con el ojo entreabierto vi a mi amigo suplicando no sé qué cosa, lo vi tan conmovido que estar tendido en el grass sentí que era una falta de respeto de un agnóstico a un ferviente creyente así que me levente y me senté a su lado.
Ha pasado un año de eso, no nos comunicamos como debería, pero él no sabe que yo no durante un año he pedido al del Señor de los Milagros el deseo de Osvaldo.
Yo venía de una empresa donde el trabajo en equipo no existía, que de 6 gerentes, cinco jugaban al out side, que eran un verdaderos autistas de la gerencia, y se me ocurrió que si fuera el dueño de la empresa el próximo año todos deberían hacer el ejercicio de la peregrinación, el mejor ejemplo del trabajo en equipo. Les presentaría a los trabajadores que conocí y a su jefa mejor dicho su lideresa. En el camino vi a Jaime y otro compañero que lo hizo cargando en la espalda a su hijita, ¡grandes los ecuatorianos!.
Fernando Céspedes.
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