Si un vendedor vende de tal forma que " hace daño a la
empresa" algo no está bien diseñado, el tigre esta para eso : vender. Yo
los prefiero de tal dinámica que mis competidores suelen decir : " ustedes
tienen mercenarios de las ventas", si pues, para mi deben ser -disculpen
la analogía- como los mercenarios aquellos hombre y mujeres que se les
contratan para un operativo militar. Y aquí viene la gran discrepancia "
mercenarios o vendedor camiseta". Es parte del pleito entre ventas y
marketing. Si hay vendedores que “ venden con desesperación y loco entusiasmo
al contado uno sobre otro”. Si usted tiene uno de esos no se le ocurra
despedirle, vera : la verdad de la
milanesa que es bien fácil encontrar profesionales con maestrías en marketing,
ingeniero, economistas , etc hay miles,
pero vendedor-vendedor son cada día más escasos. Para que esa persona no se
aburra y fugue de su empresa diséñele un Plan
de Incentivos con pago variable, asígnele cuentas o territorios claves para
él o ellos con ese perfil. No se olvide : “ el ladrón es al caballo como el
gerente de ventas es al vendedor”.
viernes, 7 de febrero de 2014
Asesor personal, confesor
Escribe Fernando Céspedes-Pais
Es verdad, la experiencia hace al maestro, sólo los triunfos
y errores nos permiten hablar de algún tema y siempre con modestia, si presumir
de grados o empresas. El ser asesor personal es como ser el confesor, es algo
muy íntimo, privado, pero a diferencia
de ir al iglesia, arrodillarse y no verle el rosto al confesor, el asesor mira
de frente, sabe escuchar y dirá sus comentarios en la forma más cruda posible,
clara para que no queden dudas. Me decía un cliente, un ingeniero de la UNI, 66
años con una facturación de 120,000 US$ mensuales, dueño de la empresa: “ no por que estemos vendiendo bien y con
rentabilidad quiere decir que estemos haciendo bien las cosas, así que no me
dore la píldora que de halagos estoy cansado, haga sus preguntas”.
Tengo 61 años de edad, 40 en ventas y puedo decir que estoy curado de espanto,
ocurre que nos gusta cuidar nuestra zona de confort, de rutina y no nos gusta
oír ni escuchar otra versión de nuestro desempeño; cuando nos llama el
Presidente del Directorio o el gerente General y no dice “ pase y cierre la puerta” al instante nos damos cuenta que las
cosas no eran como uno creía. Cuando uno menos piensa aparece en DBM, estuvimos
pensando tanto en la empresa que no pensamos en la familia y menos en nosotros.
Hoy en día en un mundo comercial tan cambiante los gerentes
ya no confían en “los amigos del trabajo” aquellos que saben dar
recomendaciones entre whisky y whisky los viernes por la noche, así que recuren
a la opinión de terceros, mientras más lejanos, distantes, extraños, mejor.
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